El Amors...

Pues me voy a volver a subir al tren del mame este 14 de febrero hablando sobre el amor.

Desde que tengo uso de consciencia hasta la actualidad, mi concepto del amor ha ido cambiando. Específicamente en el Amor Romántico, creo que ha terminado por convertirse en una visión personal, como la de todos, pero que coincide poco con las versiones de los demás.

Debo decir que creo en el amor romántico, en esa versión super cursi que une a dos personas para la eternidad, que lo supera todo y que mueve montañas. Lo creo porque lo he visto. Y es también porque lo he visto, que estoy convencida que muy poca gente es capaz de encontrarlo, y de esos, aún menos lo merecen.

Entonces, tenemos una pequeña yo que veía las películas de Disney y se fascinaba ante la idea de pensar que allá afuera había alguien destinado solo para ella. De hecho, recuerdo una película (no de Disney) en la que la protagonista decide irse a viajar por el mundo a realizar su sueño profesional, en lugar de quedarse con su interés amoroso y sentar cabeza. En ese tiempo, semejante final me parecía una reverenda estupidez ¡Qué eso no es lo que se tiene que hacer, cariño!

Sin embargo, hoy en día ver una historia en la que la protagonista se quiere casar con el tipo que acaba de conocer, nada más porque cantaron juntos una canción, me parece cuando menos, preocupante.

Quizás, no soy la persona más adecuada para hablar, porque en toda mi vida no he tenido una relación. Mi experiencia se compone de los noviazgos que he visto a mi alrededor y de las veces que me han pedido consejo.

Antes estaba segura que al conocer a mi futura pareja, sentiría atracción por ella nada más verla y que de esa manera, lo sabría, creía en el amor a primera vista. Fue así hasta el día que tuve una impresión diferente de alguien que ya conocía, y mi percepción de esa persona fue cambiando con el tiempo. Cuando le conocí, no encajaba físicamente en lo que considero atractivo, después, le consideraba atractivo porque le conocía.

Alguna vez me dijeron que por qué no me hacía novia de tal o cual persona, que nos llevábamos bien, que podríamos ser una buena pareja ¡Que ya éramos pareja! Solo que nosotros no lo sabíamos. Pero las cosas tampoco funcionan así, tuve un amigo, con el cual me llevaba muy bien. Si hubiera sido cuestión de elegir, él era la mejor opción, pero cuando intentó que las cosas avanzaran al siguiente nivel, lo único que sentí fue… Repulsión y me sentí muy culpable por eso. Hasta ese entonces, también estaba convencida que aquellos que ponían a otros en la friendzone, eran unos desgraciados egoístas, hasta que me vi en la situación de no poder corresponder los sentimientos de alguien que me importaba y apreciaba.

Estaba muy convencida igualmente, de que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Me parecía muy molesto cuando alguien no presentaba a su pareja como tal. Incluso me daba un poco de paz, que al encontrar alguna extraña visita, lo presentaran como «el novio» o «la novia», una aclaración que incluso te daba el protocolo a seguir con esa persona. Podía no ser de tu agrado, pero había que hacer concesiones con ella porque era especial para alguien más.

Ahora me cae un poco mal que gente fuera de la relación, exijan esa aclaración. Y varias veces he visto personas que presentan a sus parejas con la etiqueta «novio» como una declaración de propiedad «es mío, ya lo escupí, ni lo mires».

Para varias personas que conozco, esa declaración incluso es necesaria. Entiendo que ser claro dentro de la pareja es muy importante, pero exigir ese título hacia los demás, me parece más bien un convencionalismo y una inseguridad personal que una necesidad.

Conozco una pareja, que jamás se ha presentado como tal, pero cuando cualquiera de las partes ha recibido proposiciones de otros, las han rechazado. Han estado juntos por más de 15 años, solo viéndose un mes al año y conversando cada dos semanas, porque viven en países diferentes. Sin importar la opinión que esta relación le merezca a los demás, yo veo que su dinámica les funciona, porque entre ellos, las cosas están claras.

Los sentimientos no son definitivos, son graduales y se cultivan o mueren ¿Existe una palabra única para englobar la relación que acabo de describir? Los límites, las aclaraciones, las necesitan los demás, no la pareja en sí.

Por supuesto, depende de cada quien, a mí me parece un poco triste pensar que me presenten como «la novia», porque además de que me hace sentir que dejo de ser persona y me convierto en un accesorio, también me parece una limitante en cuanto al tipo de relación que puedo desarrollar con aquellos con los que me presentan. Como si mi presencia fuera tolerada solo por el vínculo que comparto con alguien más, he perdido la oportunidad de ganarme un lugar dentro del grupo porque no soy una persona, no soy yo, soy «la novia de».

Me gustan mucho las películas románticas, y antes me gustaban más. Posiblemente el resto de mis días tendré la misma relación amor-odio que ahora tengo con ellas. Por un lado, mientras las veo, las disfruto y pienso ¡Pero qué bonito! Luego pasa algo y pienso ¡Pero por favor! ¡Las cosas no funcionan así! ¡No porque le digas que la amas, se borran todas las idioteces que hiciste toda la película!

Uno de mis problemas principales es con los celos, que en las tramas queda muy bonito y simpático, aunque no es algo que quiera para mí en la vida real ¡Pero hay gente que sí! Hay gente para quien los celos es garantía de amor del bueno. Podría admitir, que una pareja diga «Por favor no me hables más de Fulano, me molesta como te trata, me da la impresión de que busca algo más de tí», pero que te prohíban hablar con alguien, te hagan una escena o que esa misma pareja no pierda la oportunidad de “marcar territorio” cuando se encuentra con su “rival”, no es admisible. Por mucho que te moleste esa persona, quien tiene un compromiso contigo, soy yo, si no confías en lo que siento por tí ¿Por qué seguimos juntos?

Eso me lleva a otro tema fuerte, la infidelidad. Antes yo pensaba que con una infidelidad no había vuelta atrás, ahora creo que habría que considerar las circunstancias. También conozco personas para quienes la infidelidad es imperdonable y debo confesar que hay una situación en la que yo también concuerdo.

Se trata de una situación en la que tu pareja ya no siente lo mismo por tí, de tal manera que no está motivada a mantener el mismo compromiso contigo que antes, pero no te lo dice. Continúan ambos en la relación, pero tu pareja te es infiel porque se le presenta la oportunidad y porque en realidad, no siente que esté haciendo algo incorrecto, por lo menos no hasta que el problema escala y empieza a haber intentos patéticos por ocultarlo. Y entonces, cuando explota la bomba, hay negación que termina con tu pareja echándote la culpa de algo que ni siquiera sabías que estaba pasando. Este trato es imperdonable para mí, porque viene de un tipo de persona que me parece deplorable.

Pero si una persona que yo quiero me hiciera eso, no terminaría con ella porque me fuera imposible perdonar su infidelidad, sino porque no podría soportar descubrir que mi pareja no es la persona que yo creía. Mi dolor no provendría del engaño reciente, sino de la mentira que fue toda la relación, de lo ciega que fui. La persona que imagino como mi pareja, no sería capaz de tratarme así.

Si la situación fuera contraria, yo no sería capaz de ser infiel y comportarme como si no estuviera pasando nada. Tendría que estar en un momento malo de mi relación y en ese caso, no estaría desperdiciando energía en fingir que no es así. Estaría angustiada por encontrar una solución. Y en el caso que se presentara la oportunidad de ser infiel; tampoco estaría ni feliz, ni tranquila, porque estaría albergando un deseo que sé que no es correcto, y si cediera a la tentación, me sentiría como que he perdido la batalla.

En un caso como ese, el problema ha solucionar no es la infidelidad, la infidelidad sería un síntoma de algo más grave. Entonces, el problema no está en perdonar o no perdonar, está en averiguar si podemos arreglar lo que se rompió, y que lleva roto desde hace tiempo.

Si la situación en la que te imaginas es la uno y no la dos, entonces el atolladero está en el tipo de persona que estás asumiendo que elegirás como pareja.

Como mujer específicamente, me sorprende lo superficiales y llenas de inseguridad que las aspiraciones de otras mujeres son. Frases del tipo «que mi pareja sea alta, tan alta que pueda usar tacones y no se vea más chaparra que yo» o «tengo que bajar de peso, porque me sentiría muy mal que, al estar los dos juntos, yo sea la que se ve más pesada» y también «yo sé que con este físico, no puedo ponerme muy exigente». Claro que también hay hombres así, como también los hay que tienen «expectativas fuera de su liga» aunque estos hombres ven sus propias exigencias muy justas.

No voy a negar, que hay físicos que me parecen más atractivos que otros, pero cuando me preguntan cuál es mi tipo, me es difícil contestar porque no es solo uno. En cambio, si podría decir «quiero una pareja como tal o cual» y no porque quiera que esa persona deje su relación y esté conmigo, sino porque quiero alguien que me trate como veo que esa persona trata a su pareja. Creo que es preferible tener a alguien cuyo cariño fue aumentando con el trato, a alguien muy atractivo físicamente que cuando conociste más a fondo, perdió todo el encanto.

Cuando alguien me pregunta por qué no tengo pareja, no sé que contestar. Diría que simplemente no se ha dado... Aunque, hay gente que entra en relaciones con mucha facilidad y yo nada más no puedo. Una chica una vez me dijo, después de escuchar mi negativa a la pregunta de si tenía novio «¿Y por qué no? No estás tan fea para que nadie te quiera» Me hizo reír porque, en primera, estoy muy segura que si yo le hubiera dicho que ella tampoco estaba tan fea, probablemente lo habría tomado como un insulto y no como un comentario inocente y sincero. En segunda, porque aunque suene vengativo de mi parte decirlo, esta chica me acababa de contar de su actual novio, el cual se oía como un verdadero patán y ella, bonita y todo, era una dejada.

Quizás debería hacerme a la idea que soy, como escuché recientemente, una persona con «capacidades románticas diferentes». Aunque me gustaría estar en una relación, lo cierto es que estoy muy cómoda como estoy ahora. Pensar en cómo hacerle espacio en mi día a una pareja, me parece un poco estresante. Sobre todo cuando actualmente tengo problemas para dedicarle tiempo a las relaciones que ya tengo, con mi familia y mis amigos. Disfruto mucho de pasar tiempo conmigo y a veces es un poco difícil balancearlo con pasar tiempo con los demás. Porque quiero estar para ellos, como ellos siempre han estado para mí.

Gracias a los tiempos que corren, probablemente no tenga que preocuparme por las relaciones por un buen tiempo todavía. Solo celebrar y agradecer lo que ya tengo.

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